El diseñador londinense Jacob Walls, ha desarrollado una colección de bancos reactivos al calor. Bajo el nombre Pangolín, estas piezas están confeccionadas con espuma industrial sin tapizar, ya que en su defecto, fueron coloreadas a mano con tinte termocrómico.
«Estos compuestos funcionan a través de moléculas sensibles a la temperatura y al tacto, cambiando su estructura en respuesta al calor y al frío, haciendo que la luz se refleje de forma diferente y se generen distintos colores visibles a los ojos», explica Jacob.
Para crear esta colección, Walls se inspiró en los experimentos de marcas pioneras como Stone Island, que introdujeron el uso de este tinte en prendas textiles. Sin embargo, su aplicación en el diseño de mobiliario es aún poco explorada y al incorporarlos en estructuras tridimensionales, se impulsa el uso de estos materiales en nuevas direcciones creativas.
A través de Pangolín, lo que Walls quiere transmitir es un diseño que se siente vivo, algo que no solo ocupa el espacio, sino que responde a él. Con su comportamiento reactivo visibiliza la interacción entre personas y objetos. Además, revela cómo un material habitualmente oculto, como la espuma, puede cobrar protagonismo.
Fotografías: Jacob Walls
